Portavoz de ETXERAT entrevistado por DEIA.
Entrevista publicada en DEIA el 10 de diciembre de 2001.
Carlos Marcos Irun
LOS CAMINOS de Senideak y Gureak han confluido en Etxerat, la nueva organización nacional que agrupa a los familiares de presos vascos de Hegoalde e Iparralde, que trabajarán de forma unida por el reconocimiento de los derechos de los presos.
Tras su presentación en sociedad en Gasteiz, estos días se ultima la configuración de su estructura interna que tendrá su sede nacional en Donostia. Hasta que se produzca la elección de los nuevos cargos, Tomás Karrera realiza las tareas de portavoz, al igual que hiciera hasta ahora en Senideak.
* ¿Por qué y cómo surge la unión entre Senideak y Gureak?
Llevábamos casi el mismo tiempo, diez años, luchando por los derechos de los presos con colaboraciones constantes. Hemos solicitado que Etxerat sea una asociación europea, lo que nos posibilitará ejercer nuestra actividad en cualquier país de Europa.
* ¿Es muy diferente la situación de los presos en el Estado francés y español?
La actitud del funcionariado francés es mucho mejor, a excepción de casos concretos como Fresnes, Neuvic o La Santé. Es muy raro que nadie toque a un preso y cuando se producen palizas suele ser durante el traslado a la Corte de París y por parte de la Gendarmería. El problema es que son cárceles muy viejas, sin adecuar y con una mala atención médica. Algunas de ellas se utilizaban como campos de concentración nazi.
* ¿Cuál es la situación en el Estado español?
Las cárceles están mejor preparadas pero, por el contrario, se ha creado un sistema alternativo para nuestros familiares que tienen prohibido disfrutar de la mayoría de las instalaciones, como puede ser el gimnasio. La actitud del funcionariado es más provocativa. Muchas veces considera a estos presos como terroristas que no tienen derecho a nada. Te dicen: «ustedes hacen mal a España y nosotros estamos aquí para ayudar a España».
* Neuvic, Fresnes, La Santé... ¿qué hace diferentes a estas cárceles?
Neuvic es una cárcel especializada para presos psiquiátricos o drogodependientes en el que los funcionarios no atienden a razones. En La Santé se ponen muchísimos impedimentos a la hora de las visitas. Y Fresnes se conoce como la escuela penitenciaria del funcionariado, es un régimen prácticamente militar. Todos los presos políticos, no sólo vascos, que han pasado por allí han pedido su cierre. Pero no sólo tenemos estos casos. Sin ir tan lejos, aunque ahora no hay presos vascos, la de Baiona es una de las peores cárceles de todo el Estado francés donde existe un hacinamiento de presos, sobre todo de origen árabe.
* ¿Cuál es la situación de los familiares?
En el Estado francés, al haber menos presos, y no conocer la lengua, se dan más dificultades para llegar a la prisión. En el Estado español resulta más sencillo organizar transporte colectivo porque hay más gente. Pero en cuanto lo logramos y se dan cuenta se produce una nueva dispersión de los presos y tenemos que volver a empezar.
* ¿La reclamación de los derechos para los presos vascos está perdiendo fuerza en la sociedad?
No. La gente que trabaja en los pueblos sigue haciéndolo. Bien es cierto que no lo hemos sabido estructurar, es un fallo que hemos cometido y que con Etxerat se ha empezado a corregir. Nuestra intención es que no haya más familiares de presos políticos, tenemos que desaparecer, pero queda un largo camino para conseguirlo.
* ¿Por qué cree que será largo?
Porque significaría que existe un gran acuerdo político y no haya nadie que vea necesario coger las armas para defender una u otra idea política. Para esto todavía creo que falta mucho tiempo. No tanto, quizás, para que se produzca una amnistía, como ha sucedido en Irlanda.
* Sin embargo hay muchos procesos de paz en la mesa para resolver el conflicto. ¿Ve difícil que alguno de ellos prospere?
Hay mucho teatro y poca realidad, y no quiero que se malinterprete. No sé para qué quiere el lehendakari un “Observatorio de Derechos Humanos”, si los Derechos Humanos son vulnerados todos los días, tanto los de nuestros presos, como el caso de los dos ertzainas, o el del ciudadano al que le queman el local. Al político se le pide mucho más que ver si se vulneran los derechos y es que lo solucionen, para eso están, no para decir qué nos pasa, eso ya lo sabemos. Por otra parte, el proyecto de Elkarri me parece un gran esfuerzo, pero creo que nadie ve posibilidades de que de ahí salga algo más que un papel.
* ¿Cuál es la solución?
Creo que la paz de este país necesita un esfuerzo mucho más serio y a largo plazo que lo que se está viendo hasta ahora. Hay mucho teatro y no verdaderas actitudes para llegar a este fin. Hay que alcanzar conversaciones mucho más serias y poner unos mínimos en base a unos derechos democráticos.
* ¿Quiénes son los actores que deben intervenir en esas conversaciones?
Los grupos políticos, los sindicatos, los movimientos sociales, la Iglesia, no lo sé, pero sí tenemos que articular diferentes foros para crear un camino en el que todos los ciudadanos nos sintamos personas libres y con el respeto de los ciudadanos.
* ¿Cree que ETA está dificultando alcanzar un proyecto de normalización y de paz?
Nadie ha hecho todavía una reflexión seria sobre la oportunidad que se perdió durante la tregua de ETA. De hecho, estoy convencido de que si se hubieran dado pasos durante la tregua en el reconocimiento de los derechos de los presos mediante el acercamiento, por ejemplo, se hubiera aumentado la capacidad de diálogo político y social, y la tregua no se hubiera roto, y eso es algo que el ciudadano común sabe. Pero no creo que tengamos que estar a expensas de lo que haga ETA o el Estado español, tenemos que resolver el conflicto.
* ¿Qué papel puede jugar Etxerat para lograr una solución?
Nosotros estamos dispuestos a buscar ese diálogo social, crear plataformas, tomar parte en foros... Hay que apostar por una solución en la que los derechos de todos los ciudadanos sean respetados. Hay muchas formas de desarmar a ETA, policialmente, como intentan hacer los Gobiernos francés y español, o creando acuerdos de respetos, libertades y derechos democráticos, donde hagamos que ETA cada vez tenga menos razón de ser.
* ¿Y cómo se hace esto, cambiando las leyes, la Constitución, el Estatuto...?
Como familiar no te puedo decir, para eso están los políticos que son quienes deben encauzar la profundización democrática que me parece la mejor opción de las dos. Hoy por hoy las instituciones no están cumpliendo su papel. A todo el mundo nos gustaría que ETA desapareciera y a ETA también, porque supondría que no hay razón para su existencia.
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